sábado, 9 de abril de 2011

Noche redonda en la Pepe Castro

Si, redonda, no sólo por los dos magníficos pregones que tuvimos la ocasión de escuchar, también por las tertulias espontáneas que surgieron a lo largo de la noche con gente buena, de verdad con el denominador común de nuestra semana mayor por bandera.

Al pregón de Nacho no faltó nadie, ni sus amigos, ni su familia, ni sus profesores ni siquiera faltó el que hasta hace poco fuera hermano mayor de su hermandad Emilio Iriso, que con su asistencia demostró la categoría humana que atesora, por cierto que invitó a Nacho al retranqueo del palio de Nuestra Señora de las Lágrimas y el abrazo que le dio Nacho fue casi mayor que el que le dieron a Iniesta en la final del mundial. El factor sorpresa no jugaba a su favor como el año pasado, pero Nacho ni mucho menos decepcionó, una persona (un niño) que va con su verdad de frente, que es capaz de desnudar su alma y contárselo a todo el mundo, y de que manera, no puede dejar indiferente, además no bebe en malas fuentes el chaval, es más clásico que el metro de madera de almacenes siete puertas, se le nota la influencia de Rodríguez Buzón al que Sevilla le sacó en hombros en su pregón del año 1.956, y al paso que va este mini-pregonero (mini en tamaño por que Nacho es un tío grande en cuanto a eso de ser persona) no habría que extrañarse si cualquier día le vemos pasar en volandas delante nuestro.

El pregón tuvo muchos buenos momentos, pero como no podía ser de otra manera lo mejor se lo dedicó a su hermandad de la Exaltación, aun retumban en mis oídos sus palabras finales “que te quiero madre mía, virgencita de las Lágrimas” toda una declaración de amor a su virgen, tan tierna como verdadera.

Y luego vino Alexis Correa (a sus órdenes mi comandante) un cofrade de triana al que apenas se le notó eso de ser del barrio con más arte del planeta (nótese la ironía), sus constantes referencias al Cachorro y a su hermandad de San Gonzalo no dejaron duda de donde entrega la cuchara Alexis, que dio un pregón con mucha verdad, muy mariano, escrito desde el corazón y en el que no faltaron además de sus hermandades trianeras, ni sus hijos a los que imaginábamos con sus túnicas blancas alrededor de su orgulloso padre, ni su amigo y compadre el gran compositor Bienvenido Puelles, al que dedicó unas bonitas palabras de reconocimiento a su labor y a su contribución musical a la semana santa

Además fue un pregón con su toque de chispa, de ingenio y por que no decirlo de sevillismo, lo que denota la inteligencia y las tablas de Alexis metiéndose a un público, que ya a esas alturas estaba entregado, en el bolsillo Y no quiero extenderme más, para terminar repetiré lo que decía al principio noche redonda en la Pepe Castro.

 Antonio Rodríguez Conde