Esta mañana escuchando SFC radio empecé a preocuparme cuando se hablaba de la superioridad de nuestro equipo, que en teoría es verdad, por presupuesto, experiencia en competiciones europeas, la calidad de sus jugadores..., se comentaba que posiblemente el Sevilla iba a reservar jugadores para el partido del sábado frente al Málaga, se aludía a que solo nos hace falta un punto, entonces empecé a notar un ambiente de superioridad que no me gustó nada, sin embargo me tranquilizaron un poco las declaraciones de Jiménez de ayer en las que manifestaba que su equipo no sabía salir a empatar, solo a ganar y las del presidente diciendo que había que salir a ganar, puesto que aún no éramos primeros de grupo, pero aún así había algo que me producía bastante intranquilidad.
Ya en el primer minuto del encuentro el Unirea nos mete el susto en el cuerpo, con un gol anulado por fuera de juego. A partir de ahí, el Sevilla empieza a tocar y tocar y a dominar el partido, se estrellan dos tiros en los palos uno de Kanouté y otro de Negredo, mientras los rumanos esperaban bien encerraditos en su campo una contra que les pusiera el marcador a su favor. Pero en el minuto 44, en una falta pitada a favor del Unirea, que en mi humilde opinión debería haber sido a favor del Sevilla, Dragutinovich intenta desviar de cabeza y envia el balón dentro de la portería de Varas que no puede hacer nada para evitarlo, y así se llega al descanso, con 1-0 en el marcador.
En la segunda parte los rumanos llegaron en un par de ocasiones con peligro a la portería de Javi Varas, y a pesar de los cambios realizados por el Sevilla y de que durante unos minutos jugamos con tres delanteros, Kanouté, Luis Fabiano y Negredo, y de que Perotti pareció revolucionar el juego, los de nervión no supieron leer el encuentro y sacar el punto que necesitábamos para ser primeros de grupo así que habrá que esperar al partido en casa frente al Ranger para conseguir el maldito punto.